domingo, 14 de diciembre de 2014

ARIZONA COLT: SPARA COME L’ARCANGELO SAN MICHELE



“Arizona Colt” (1966) es el primer western que rodaron juntos Giuliano Gemma y el director siciliano Michele Lupo. Antes habían coincidido, en la época peplumita, en “Maciste, l’eroe più grande del mondo” (1963), y después rodarían unos cuantos films más, a saber, “”Ben y Charlie” (1972), “Un hombre a respetar” (1972), “Africa Express” (1974) y “California” (1977).


TRÁILER


El bandido Gordon Watch (Fernando Sancho) libera a unos presos con la intención de reclutarlos en su panda. Todos aceptan menos Arizona Colt, que es un pistolero que va por libre. Según él, “lo debe pensar”. Esto enfurece a Gordon, que trata de matarlo sin ningún éxito. Mientras Arizona aparece y desaparece mortificando los planes de Gordon, éste pretende robar un banco en Blackstone City. Uno de sus hombres (Nello Pazzafini) mata a la hija del dueño de un saloon (Rosalba Neri) porque ésta le descubre accidentalmente la marca de la banda grabada en un brazo. El padre de ella (Andrea Bosic) contrata a Arizona para que encuentre al asesino de su hija a cambio de 500 dólares y de una concesión un tanto especial: pasar una noche con su otra hija (Corinne Marchand).





Giuliano Gemma en el esplendor de su carrera westerniana, en plena forma física (saltos varios a/desde tejados, piruetas en el caballo, volteos de revólver) encarna su personaje tipo; el caradura solitario, fanfarrón, alegre y simpático. La picardía o ingenio que lo guía sigue la estela de aquel jovencito saltimbanqui de “Arrivano i titani” (Duccio Tessari, 1961) que destacaba entre sus hermanos los titanes por la inteligencia más que por la fuerza, aunque Arizona Colt también arree puñetazos (el personaje evoluciona). Como ya hiciera Ringo Cara de Ángel, hermano de estos dos, Arizona torea al jefe mexicano, que también es interpretado por Fernando Sancho, y tiene su frasecita estelar. Ringo, “es cuestión de principios”; Arizona, “lo debo pensar”.




Arizona también se caracteriza por la elegancia en el vestir. Va como un pincel, de azul marino y chaleco blanco estampado, cuida su imagen, y monta un caballo algo peculiar, blanco con manchas marrones. En suma, tiene estilo propio.


No había mejor actor para interpretar al capo de los bandidos que Fernando Sancho. Aparte de la complicidad en el careo protagonista/antagonista, ya visto en “Una pistola para Ringo”, Fernando como mexicano gruñón, cruel y mezquino es simplemente insuperable. También tiene su personalidad. Posee un reloj de cadena cuya música suena como el tema principal de la película (un detalle muy acertado). La anécdota que cuenta Gordon sobre cómo heredó el reloj de su padre es una muestra más de su perversidad. Toma de su antecesor (su personaje de jefe de la banda en “Una pistola para Ringo”) el vocabulario (“¡Vamos!”, “¡Adiós!”) en español, que destaca sobre todo si se ve la película en versión original, en italiano; pero resulta más serio (suponemos que por Michele Lupo) que el de la película de Tessari, que está rozando la parodia.


Otro dato a tener en cuenta es el encuentro de Arizona con Gordon cuando el primero se presenta ante él y sus hombres para negociar la cabeza de Klay (Pazzafini). La escena recuerda a cuando Ted Barnett (Giuliano en “Los largos días de la venganza”, Florestano Vancini, 1967) intenta mercadear, también él solo, con el bandido mexicano de turno y toda su panda. En las dos ocasiones terminan atizándole. Recordemos que “Los largos días de la venganza” lleva somo subtítulo Facciadangelo (Cara de Ángel). Posiblemente de esa película se iba a encargar Duccio Tessari, lo que cuadraría con que el jefe de los mexicans en “Los largos...” actúe de manera parecida y tenga un físico semejante  a Fernando Sancho, aunque sin la gracia de éste.


Como se ha visto más arriba, Nello Pazzafini, habitual secundario en los westerns hispano-italianos, tiene un papel importante en la trama. Asimismo, podemos disfrutar de la presencia del entrañable Roberto Camardiel, que aparecería también en la secuela “Arizona Colt Returns” (Sergio Martino, 1970) con el mismo papel de Doble Whisky, y acompañando ya no a Giuliano Gemma, sino a Anthony Steffen; de la bella Rosalba Neri (que participaría también en la mentada secuela), José Manuel Martín, otro rostro conocido del eurowestern, Andrea Bosic y la francesa (y algo gélida) Corinne Marchand, la protagonista femenina.


Giuliano Gemma con Nello Pazzafini

Giuliano con Corinne Marchand

Momentos a recordar del film serían el salto acróbata de Giuliano desde un árbol, la banda mexicana en tropel galopando por las gargantas de Almería, que es un espectáculo, y el duelo final entre ataúdes de Arizona y Gordon.



El guión es de Ernesto Gastaldi (“I giorni dell’ira) y de Luciano Martino y la música, otro elemento fundamental de la película, es de Francesco De Masi, notable compositor del West europeo. El tema principal está cantado por Raoul. La banda sonora, en general, es dulce y melodiosa, francamente bella. 






De los westerns sesenteros de Giuliano, éste es uno de los mejores. Y aquí no vale el “lo debo pensar”…



jueves, 9 de octubre de 2014

Homenaje a Giuliano Gemma en el Almería Western Film Festival 2014



El sábado 11 de octubre, dentro de las actividades programadas por el Almería Western Film Festival, está previsto un homenaje a Giuliano Gemma con una charla-coloquio a cargo de Rafael de España (profesor asociado de la Universidad de Barcelona, autor de libros sobre el cine español, peplum y western mediterráneo) y de José Salcedo (productor de "Por techo, las estrellas" (Giulio Petroni, 1968). A continuación, se proyectará "Una pistola para Ringo". Todo esto en el poblado Mini-Hollywood, a partir de las 19.30 horas. ¡No se lo pierdan!


El programa completo del festival aquí: http://almeriawesternfilmfestival.es/programa.html

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"UNA PISTOLA PARA RINGO" (Duccio Tessari, 1965)



“Una pistola. La mia vita per una pistola”

“Una pistola para Ringo” (Duccio Tessari, 1965) es un western de tono desenfadado que pone de manifiesto que se puede mantener el equilibrio drama- comedia sin caer en el desvarío que más tarde nos traerían los setenta. Puro entretenimiento, el film es la versión del héroe positivo, alegre y cuasi-festivo del peplum tessariano, ahora residente en los parajes almerienses. Irradiando, además, un espíritu aventurero burlancastiano, “Una pistola para Ringo” se convierte en alternativa más que decente de la incipiente y exitosa propuesta de Leone.


Asistimos con esta película a la primera reunión de la troupe Tessari (aunque alguno ya apareciera en “Los titanes”, caso de Giuliano y Fernando Sancho, por ejemplo). Giuliano Gemma, Lorella De Luca (esposa de Tessari en la vida real), Fernando Sancho, Nieves Navarro, Manuel Muñiz “Pajarito”, George Martin, Antonio Casas y Nazzareno Zamperla (en ocasiones sustituido algún miembro por otro como George Rigaud) coincidirán en otros films del director. Hasta el mismo Tessari se une a su equipo actoral. En la cinta que nos ocupa, como hombre de la banda de Fernando Sancho (repite además en “El retorno de Ringo” y se le puede ver también en “Kiss Kiss Bang Bang”). Aquí es el rebelde del grupo, el “metecizaña”. Una muestra más de la ironía que caracterizaba al director.


Tessari haciendo de las suyas

Un grupo de bandidos mexicanos roba un banco y en su huida, perseguidos por el sheriff (George Martin) y sus hombres, se refugian en una hacienda tomando como rehenes a los que viven allí. La hija del dueño (encarnado por Antonio Casas) es la prometida del sheriff (Lorella De Luca), así que éste, desesperado, recurre a Ringo “Cara de Ángel” (Giuliano Gemma), al que tiene preso en su oficina, para que vaya a la finca haciéndose pasar por un fugitivo.



Fernando Sancho



Cortijo de El Romeral (Níjar, Almería)
Pozo de los Frailes (Níjar, Almería)


Giuliano Gemma inaugura su sobrenombre, con el que ya se le conocerá, Ringo Facciadangelo, Cara de Ángel. Ringo es un nombre con una tradición importante en el western (fue uno de los primeros personajes interpretados por John Wayne); por tanto Tessari homenajea al género y Giuliano hace su particular tributo al Burt Lancaster de “Veracruz” (y de los mares). La mezcla de ambos originará un nuevo arquetipo de pistolero que se caracteriza principalmente por la precisión en el disparo, pero también por sus piruetas, ya sean manuales o de cuerpo entero, y por su astucia o inteligencia (rasgos definitorios también, en su mayoría, del protagonista de “Los titanes”, el peplum que unió por vez primera a Tessari con Giuliano). 


Burt Lancaster en "Veracruz"


Ringo se convertirá, como los antecesores cowboys de los que bebe, en ídolo de los niños de su época. A esto contribuye seguramente el hecho de que sea un héroe “blanco”, es decir, sin maldad, pero pícaro, y autorizado para todos los públicos: bebe leche en vez de whisky, juega al sambori o rayuela con los niños... Su complexión atlética le ayuda. No hay más que fijarse en la escena de su llegada a la hacienda, saltando del caballo, mítica. “Es cuestión de principios”, como “Lo debo pensar” en “Arizona Colt” (y que luego el propio Tessari autoparodiará en “Kiss Kiss Bang Bang”), será frase recurrente de nuestro Cara de Ángel, sobre todo para hacer enfadar al capo de los bandidos. Esta estilización, este encumbramiento de tópicos, mitificación al fin y al cabo, entronca a Tessari con Leone, su otrora compañero de libretos y dirección.

Además de Ringo, el personaje estereotipo que hay que celebrar es el de jefe mexicano. Inmenso en su caracterización de bandido ora despiadado, ora cascarrabias, Fernando Sancho forja un personaje realmente entrañable. Con esa risa sonora, su lenguaje (en la versión italiana dice algunas palabras en castellano: “Quieto, hombre”, “Adiós”, “¡Vamos!”, “Adelante”, “Buenos días”), su acento, ese bolsón donde mete el dinero que roba al banco al principio del film y que lleva con él a todas partes... En realidad, a veces raya la caricaturización, pero, cuando sucede esto, Tessari resuelve la papeleta introduciendo escenas tensas y así alcanza enseguida el equilibrio tonal. De este modo, se puede ver indistintamente a Sancho lanzando graciosos improperios a Ringo (“Maldito hijo de la matraca”) o matando cada día a un trabajador de la hacienda para mandárselo al sheriff. Tessari no nos deja descansar. Nos hace ver con estos tejemanejes que todo, en verdad, es una farsa.



Carlos Aguilar, en su novela “Coproducción” (Ed. Valdemar, 1999), le rendirá homenaje, palpándose su esencia en el personaje de capo de los gitanos (novela recomendable para los amantes del spaghetti western, pues reconocerán muchos guiños y personajes).

Otro personaje a destacar sería el interpretado por el gran Antonio Casas. Un hombre educado, exquisito, que con sus buenos modales ablanda el corazón de la forajida Dolores (Nieves Navarro, guapísima aquí) y la “reconvierte”; la viste incluso de señora para la celebración de la Nochebuena, ante los incrédulos ojos de su hija y de los bandidos. Dolores, cansada de la rudeza con la que la trata Sancho, se siente bien con el patrón de la casa y el cariño que éste le dispensa, de manera que no le importa morir por defenderlo.



Y a todo esto lo acompaña una música insuperable, obra de Ennio Morricone. 



Tema principal cantado por Maurizio Graf: 




En definitiva, director y protagonista crean un nuevo personaje-tipo -que sólo podrá interpretar Giuliano Gemma, por su rostro amable, sonrisa eterna, por su físico de atleta y carita de ángel- que decantará la carrera western de Giuliano hacia una línea de corte clásico y familiar, en la cual estará cómodo. Y se nota. Es por eso que inconscientemente el espectador siente a sus personajes, y por consiguiente, a él, cercanos. Como diría Sancho: “El muchacho... ¡me gusta!”



Gracias infinitas a Marco Fanciulli por las fotos de rodaje, y por extensión, a... Giuliano Gemma.




domingo, 21 de septiembre de 2014

"E per tetto un cielo di stelle"/"Y por techo, las estrellas" (1968)



“Y por techo, un cielo de estrellas” es un western atípico, del director Giulio Petroni, con una pareja harto simpática, Giuliano Gemma y Mario Adorf, que después coincidirían también en "El arquero de Sherwood" (la versión giuliana de Robin Hood). Giuliano ha formado pareja similar con George Eastman ("Ben y Charlie") y con Nino Benvenuti ("Vivos o preferiblemente muertos"). En verdad, los tándems Giuliano/Adorf/Benvenuti/Eastman son los antecedentes directos del fenómeno Trinidad. Adorf sigue, o más bien establece, la estela seguida después por Benvenuti. Más chaparro y menos atlético que éste, el personaje tiene los mismos trazos de crédulo bonachón. Giuliano siempre será el pícaro tunante. El personaje de Eastman, sin embargo, será más maduro, más complejo.

Por si fueran pocas las similitudes con "Vivos o preferiblemente..." que veremos después, Giuliano lleva la misma vestimenta en "E per tetto..." que en la citada anteriormente, es decir, traje marrón chocolate y pañuelo azul. Iconografía giuliana pura y genuina.


 




















La película empieza fuerte, con un asalto a una diligencia y muerte de los pasajeros. Roger Pratt (Federico Boido) y sus hombres son los causantes. Iban buscando a Tim (Giuliano Gemma), que es quien encuentra a los muertos y los entierra con la inesperada ayuda de Harry (Mario Adorf), que casualmente pasaba por allí.



Así comienzan una amistad que les hace vivir una serie de aventuras mientras huyen de Roger Pratt. Harry es el que más pierde con la situación (¿Nino Benvenuti en "Vivos o preferiblemente..."?). Primero porque es burlado por Tim, que le hace ingresar sus ahorros en un banco falso (el dinero se lo queda Tim para invertirlo en el circo de sus amigos), y segundo porque ahora también lo persiguen a él. Además Harry ha recibido como herencia un rancho y se lo destrozan los hombres de Pratt (¿"Vivos o preferiblemente..."?).



Lo que más llama la atención del film es la aparición, exótica en un western, del mundo del circo (por otra parte tan unida a Giuliano Gemma por diversos motivos): la carpa, la sirena, el hombre salamandra...


Tiene otros momentos cómplices con el espectador como la escena en la que Tim le dice a Harry que él no lleva pistola porque no sabe disparar, "me tiemblan las manos", dice, prefiere usar el cerebro (¿"Los titanes"?). Evidentemente todos sabemos que está mintiendo como un bellaco. De hecho, luego se descubre que en realidad no dispara porque tiene su propia "marca": el tiro en la frente. Y si dispara, lo descubren. Esto lo comprobaremos en un momento cumbre de la película, claro. Se hará esperar.



Giuliano es aquí el tramposo, el liante, un poco a lo Ringo, en un ambiente en el que predomina la picaresca. Mario Adorf es el contrapunto perfecto, con su semblante ingenuo, y dejándose llevar por las astucias de su compañero, como en la escena del telégrafo en la que engañan a la gente del pueblo. Un poco caricaturizado en ocasiones: lo disfrazan de hombre salamandra o lleva una pluma colgando en el sombrero (¿Robin Hood?).



Además el film cuenta con la presencia del maestro de armas Benito Stefanelli (el contrincante de Lee Van Cleef en el duelo a caballo  en "I giorni dell'ira"), de Chris Huerta (que luego aparecerá también en "Vivos o preferiblemente muertos"), Federico Boido como malo malísimo y las bellezas Magda Konopka y Julie Menard.

Federico Boido

Giuliano con Magda Konopka

La banda sonora, formidable, es de Morricone y suele aparecer en los recopilatorios del gran compositor.


 La película está en formato fotonovela en lengua francesa.


Un film agridulce, con una música magnífica, paisajes almerienses y granadinos (Sierra de Guadix) maravillosos, y con un título tan sugerente como poético. Merece verse. Además, Giuliano se marca unos bailecitos. Da non perdere!


Escena inicial


Tráiler


Giuliano Gemma presenta el film en el programa de Rita Pavone (1967)